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Historias de travesías en la Escuela de Ultraligeros

En esta ocasión y con tres nuevas travesías realizadas en la Escuela de Ultraligeros, de Manuel, Iván y Jorge, podemos contar un número de anécdotas que pueden ayudar a entender la envergadura de esta práctica en la Escuela de Ultraligeros y se puede comprobar como la parte teórica así como cada una de las clases prácticas ayudan a superar esta prueba.

La travesía se hizo con los tres alumnos a Olocau, aeródromo con una mezcla bastante curiosa, muy coqueto definen algunos y bastante distinto a LECN, que, queramos o no, tiene su facilidad a la hora del aprendizaje de volar. Olocau es un aeródromo con una pista de menor longitud, de hierba, con mayor altitud, dentro de un CTR y de más difícil localización visualmente que LECN. Ah, por cierto, debemos recordar que al ser de hierba, está mantenido con un riego y unos aspersores que el señor José Luis nos recuerda que le intentemos conservar.

Para ir a cualquier aeródromo, deberíamos leernos previamente las cartas de aproximación y según la información que aparece proceder el día de la travesía. El aeródromo de Olocau está integrado dentro del CTR de Valencia como podemos apreciar en la siguiente imagen y es importante leer esta peculariedad en tema de comunicaciones y entradas si se quiere ir a este aeródromo.

En la siguiente imagen podemos leer cómo hay que proceder en la entrada y en la salida: pasillos, radio con quien contactar.

En este caso, los 3 alumnos llevaron aprendidas las cosas de distinta manera y a la vez usando métodos muy semejantes:

  1. Carta de OLOCAU
  2. Mapa con rumbos calculados, algunos con little nav map, otros revisando la ruta además con Earth.
  3. Repaso de meteo, consumo de combustible, NOTAMs, aeródromo alternativo y tiempo de travesía de ida y vuelta

Según los alumnos el hacer esta travesía como parte del entrenamiento y salir del campo, zona de confort, es algo que suma, agradable, placentero y gratificante. Alguno tuvo que practicar más de un motor y al aire porque queramos o no, nos acostumbramos a las referencias de nuestro campo y perdemos la noción hasta que llega la travesía que hay pistas distintas, de distrinta longitud, altitud y firme. Otro lo asemejó al abandono del pájaro del nido, en donde todo hay que volver a calcularlo y con cuidado.

La primera visualización de un aeródromo que no es el habitual, es complicada. Entre la alegría de verlo, encontrarlo, que aunque lo parezca no siempre es tan fácil, buscar la manga para poder saber la pista en servicio que nadie te indica y debes reconocer y aterrizar en hierba, son algunos de los retos que conlleva un aeródromo tan distinto.

Alguno lo describió casi poéticamente: «rozar las briznas de hierba con las ruedas traseras, fue una sensación de aterrizaje muy diferente por las características del campo, mucho mas estrecho que el de Castellón y con un rodaje mucho mas retenido debido al tipo de firme»

Las comunicaciones en esta primera travesía suele dar algún que otro quebradero de cabeza, aunque algunos lo intentan llevar sin problemas con las indicaciones del instructor y otros dejan a éste para centrarse en la práctica y quitar un pelín de estrés.

Todo es cuestión de práctica y nunca hay que olvidar que es vuelo VFR y por tanto siempre mirando fuera.

Y recuerda que nuestros «locales» siempre esperan tu vuelta, así como nuestra magnífica meteo.

Muy pronto, un vídeo cortesía de Jorge!

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